– Señor se permiten un máximo de cuatro transacciones por persona así que haga el favor de apartarse porque la cola está larga… – Mejor te quedas tranquilo y callado haciendo tu cola “mijo” – ¿Cómo me dijo?..........
Así empezó mi mañana dentro de las instalaciones de éste banco, confieso que un poco dormida, pero la circunstancia un poco tensa me hizo despertar… Así que buenos días, ya estoy preparada para redactar unas líneas y dispuesta a publicar después de tanto tiempo…
En uno de esos días de trajines comunes donde sólo quieres hacer un deposito, en estos cajeros multi“express” que supuestamente aceleran el proceso, obviamente llegas al banco y buscas la cola que no tenga ancianos y por supuesto que este más corta, divisas que tengan cara de “pila” los que se encuentren en tu fila y listo, aseguras que milagrosamente sales temprano del banco, pero de repente y sin mucho aplique te das cuenta que el hermoso anciano que llegó junto a ti y no dejas de mirar ya está realizando su deposito, acotando que nadie le cedió el lugar, y tú sigues en el mismo punto, te pones a analizar porque sin duda te acabas de dar cuenta en medio de tu sueño mañanero que tu teoría fracaso, tus compañeros de fila, sí, los “cara de pila” le están haciendo el favor a la mamá, al papá, al tío, al sobrino, a la novia y no se pregunte donde está el vigilante, sea optimista y asuma que solventando algún otro problema…
Si hiciera un corpus para explicar ser “pila” sin sarcasmo, describiría al personaje que lo quiere todo rápido pero retrasa el proceso, el que conduce a 200 km/h para llegar más rápido pero se estrella, el que esquiva un hueco pequeño para caer con toda la ley en uno grande, el que no toma el número en la carnicería para pedir pero se acerca a la barra y dice – corazón lo mío es rápido, o el de la farmacia que llega y obviamente no puede hacer una cola tan larga solo para saber si hay lexotán por eso decide ir a preguntar y si lo hay pues que se lo vendan de una vez, la típica del bus que espera que se desocupe un puesto para rapidito ir por el y poco le importa el estado de los que están de pie… siempre habrá una respuesta: – Nadie te mando a salir preñada, quien tenga hijo que lo cargue!, por supuesto para todos estos panoramas, para muchos graciosos, para otros no tanto, siempre hay uno más pila y usted que ya entendió el corpus sabe que éste sólo empeorará la situación.
El primer “pila” que conocí, confieso que me da tristeza y vergüenza decirlo, es mi padre… es un hombre que si no me equivoco siente orgullo de serlo y si algo he divisado en él es la felicidad que le produce ser así, no lo juzgo primero porque no me atrevo y segundo porque no hallo la razón para hacerlo, siempre he pensado que uno debe hacer lo que a uno lo convierta en un ser completo y feliz, probablemente alguna vez intentando ser “pila” también lo fui y capaz fue en ese punto donde descubrí que mi felicidad estaba bastante lejos de la idiosincrasia de sujetos como mi padre, acoto que lo respeto y lo amaré por siempre.
Finalmente, yo prefiero ser como me dice mi bello amigo Diego… pánfila! o en su defecto como aprendí con fran “panga panga” con o sin cara, aunque en la mente ya esté que si no eres “pila” no subsistes aquí, ya es una cuestión de filosofía que no pienso estudiar, porque hacerlo implicaría tratar de arreglar algo que es imposible, como twitteó Arjona hace unas semanas “aquí nadie está listo pa cambiar” por eso nos toca y les tocará a los que se queden, vengan o devuelvan esta linda Venezuela que construimos 100% habitada por “pilas” y esto no cambiará(espero estarme equivocando) porque aunque usted no lo crea estos habitantes son increíblemente felices.
A todos mis familiares, amigos, compañeros y conocidos que llevan esta vena cultural tan arraigada y preciada para ustedes mismos y para muchos les regalo 916,445 km2 y les deseo la máxima prosperidad en tan bonito territorio… Lo único que le hará falta es el lazo, que lo dejo para que lo coloquen los que siguen pensando que nuestra realidad fue sólo por una mala gestión política, insisto eso es sólo el lazo.
Ya por fin es mi turno en el cajero...